– El problema de la regulación no es tanto su carácter estricto, como su desfasamiento y la dureza de su interpretación

– En materia de plataformas de crowdlending, por ejemplo, España fue pionera y la Ley de 2015 fue de las muy primeras en Europa. El problema lo ha creado más bien la velocidad vertiginosa del cambio tecnológico, que ha hecho a la Ley inoperante, y su interpretación demasiado literal

 La Asociación de Crowdlending Española considera que  el Proyecto de Ley de medidas para la transformación digital del sistema financiero, que contempla la creación de un ‘sandbox’ regulatorio para fintech e insurtech, es una iniciativa positivamente valorada. No obstante, considera que “el marco regulatorio existente es insuficiente para abarcar la realidad transformada por la innovación digital, y todo intento de mejorar el acompasamiento entre realidad y regulación es bienvenido”.

María Gracia, responsable jurídica de ACLE explica que “el documento de consulta, como por otra parte es su función, no adelanta nada de cuál será el contenido de esa Ley futura y de esos detalles dependerá que la Ley cumpla o no su propósito”.

¿Qué supondrá este sandbox para las fintech?

Desde la patronal de crowdlending se espera cuando menos, el reconocimiento de la dificultad de desarrollar su actividad en un entorno regulatorio de, en el mejor de los caso, incertidumbre y en el peor, imposibilidad. Para las plataformas de financiación participativa basadas en préstamos (crowdlending), que representan la mayor parte del sector FinTech español, podría suponer la posibilidad de desarrollar en un entorno de seguridad jurídica actividades perfectamente legítimas sobre las que la insuficiencia de las leyes existentes hoy arroja sombras.

Lo deseable sería, efectivamente, no sólo que las plataformas de crowdlending que ahora se encuentran en un limbo incierto encuentren acomodo claro, sino que también las plataformas de crowdlending que sí tienen un régimen regulatorio reconocible puedan llevar a cabo todas las actividades necesarias para su desarrollo, ahora limitadas por la estrechez de la norma, pensada para otra realidad, o su interpretación  estrictísima.

  • La creación de un ‘sandbox’ además de ser beneficiosa para las FinTech e InsurTechtambién lo sería para los consumidores, los reguladores y el resto de entidades financieras. “Cualquier modificación que permita a las entidades explorar el ofrecimiento de servicios y productos financieros a los consumidores, valiéndose de medios tecnológicos, aumenta, por definición, las posibilidades de elección de los consumidores entre servicios y productos; el que esta exploración se desarrolle en un entorno que protege los intereses de los consumidores es particularmente valioso”, destaca la patronal.
  • Por otra parte, el permitir a las entidades desarrollar su actividad en un entorno donde el supervisor puede observarla ofrece, para éste, no sólo una posibilidad de entender mejor la industria y su capacidad de supervisar esa actividad en concreto, sino la de adquirir, en ese proceso, habilidades que pueden ser trasladadas a la supervisión de otras actividades.
  • En este contexto, la ausencia de un marco regulatorio lastra el desarrollo, como demuestra el que algunas FinTech españolas, y no de las más pequeñas, hayan optado por establecerse fuera de nuestro país.

Un sandbox podría permitir la innovación de las Fintech en España. El sector financiero es de los más regulados, hasta sus últimos detalles. Por fuerza, la regulación va a ir siempre por detrás de la realidad y no puede abarcar las innovaciones al ritmo que éstas ocurren; a menos que se habiliten espacios regulatorios en los que las nuevas actividades y desarrollos puedan probarse,  éstos están condenados a no intentarse, o a intentarse en jurisdicciones más acogedoras.